La Buena Semilla

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La eterna seguridad del creyente

Ref.: 02-HB

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Extracto:

El que es un hijo de Dios después de haber recibido al Señor como su Salvador personal, habiendo confesado sus pecados en el arrepentimiento, entonces es salvo, Satanás nunca podrá llevarlo al infierno.

Le recuerdo esta promesa de Juan 10:27-29:
"Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy VIDA ETERNA: y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de la mano de mi Padre.
Mi Padre que me la dio, es mayor que todos, y
nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre".

A veces podemos ser turbado por alguna falta o un pecado no confesado. En este caso recuerde lo que dice 1 Juan 1:9: "Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad". Pues el pecado de un verdadero creyente no confesado al Señor, si bien nos impide gozar de Su comunión, no nos cierra la puerta del cielo.