La Buena Semilla

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Una sola ofrenda - varios sacrificios

Ref.: 02-DD

Precio
3,12 €
  • Descripción

El holocausto nos presenta un tipo de Cristo, quien se “ofreció a sí mismo sin mancha a Dios” (Hebreos 9:14). Por eso el Espíritu Santo le asigna el primer lugar entre los sacrificios. “Cristo… se entregó a sí mismo… ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante” (Efesios 5:2).

La ofrenda vegetal nos presenta las perfecciones de Cristo viviendo, andando y sirviendo aquí en la tierra, el Hombre perfecto haciendo siempre la voluntad de Dios.

Del sacrificio de paz se ofrecía a Dios una parte en el altar, otra parte era para el sacerdote y el resto para el adorador y sus invitados. Cuando, por el conocimiento de la obra de Cristo, la paz ha entrado en el corazón y en la conciencia, podemos alimentarnos de Cristo –el fundamento de nuestra paz y de nuestro gozo– en la presencia de Dios.

Los sacrificios por el pecado eran ofrendas obligatorias: “Cuando alguna persona pecare… traerá por su ofrenda…” (Levítico 4:2, 28). No hay otro medio que el sacrificio para quitar el pecado.

“Sin derramamiento de sangre no se hace remisión… Pero ahora… (Cristo) se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado” (Hebreos 9:22, 26). Cumplido el sacrificio, se declara expresamente que el pecador “será perdonado”.