Elías, profeta del Dios vivo, empieza su ministerio publico en los más sombríos días del pueblo de Israel. Está encargado de despertar las conciencias, aplicándoles la palabra de Dios.
Seguidamente, alentara a los fieles elevando sus pensamientos por encima de la ruina que los rodea, y sostendrá sus corazones presentándoles las glorias venideras.



