¿Por qué permitió Dios tal acontecimiento en mi vida? ¿Por qué perdí mis exámenes? ¿Por qué mi madre está enferma? ¿Por qué este duelo?
La actitud apropiada del cristiano es preguntar: ¿Qué quieres enseñarme?. Supone una aceptación activa de lo que Dios permite en la vida de los suyos, con el fin de producir fruto para si gloria.



