El evangelio de Marcos presenta a Cristo como el siervo de Dios. No solo era el rey prometido a Israel, sino también el verdadero y perfecto Siervo. Desde el primer capítulo, Marcos habla del servicio del Señor Jesús, quien dijo: «El Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos» (Marcos 10:45).
En el relato de Marcos, los sufrimientos y la muerte de Jesús ocupan un lugar destacado.



