En las epístolas a los Tesalonicenses hallamos en todo su frescor la condición y la esperanza del cristiano como tal en este mundo, pero especialmente los vemos en la primera, porque en la segunda ya era necesario proteger tal frescor contra os ataques del enemigo.
La doctrina de la venida del Señor nos es presentada de manera especial, y no nos es enseñada solo como doctrina sino que se despliega en todas las circunstancias de la vida cristiana.



