En el libro de Éxodo, Dios nos muestra que no se dirige solamente a personas individuales, sino que dese3.a tener un pueblo en la tierra. A este pueblo primeramente lo liberó del poder del enemigo, lo libró por medio de la sangre del Cordero, lo separó del mundo mediante el mar Rojo y lo condujo al desierto.
Allí, en el desierto, Dios se revela como Aquel que desea habitar en medio de su pueblo.



